UNA CASA PARA JULIO
Julio Enrique Pantoja es un joven campesino de 23 aos, hombre de mirada vivaz y sonrisa fcil que denotan inteligencia y alegra.Viva y trabajaba en la vereda San Agustn de Leones cosechando maz y frijol. Jugaba futbol y le gustaba mucho, dice Lina su linda esposa de 18 aos, mientras l cuenta que como era el presidente de los pelaos en la vereda los invitaba a jugar c
on una pelota de palo o una vitoria bromea.
Julio estudi hasta primero, pero se sali porque le daba pesar del pap que tena que sostener solo a siete hermanitos y una hermanita especial, pues su esposa haba muerto durante un parto. Lina lo hizo hasta tercero donde se retir para ayudarle a la mam que tena 17 hijos. Hasta hace unos meses Julio reciba $16.000 diarios por su labor de recolector, que le alcanzaban para ayudar a alimentar a sus hermanitos, a su esposa y a su pequeo hijo Brotan Estiben que hoy tiene dos aos.
Un da se despert en la cama de un hospital; a su lado estaba un doctor que le dijo que iba a quedar en silla de ruedas, entonces empez a recordar que cinco das atrs mientras rozaba la maleza en sus labores del campo, un rbol le cay sobre el abdomen tendindolo de espalda en estado de inconsciencia. Ms o menos tres horas despus despert bajo el peso del rbol y empez a gritar desesperado hasta que su esposa y su hijo acudieron con un unos vecinos en su auxilio, rpidamente improvisaron una hamaca para trasladarlo al pueblo, lo que les tom 2 das de arduo camino. Cuando al fin llegaron, los recursos limitados del hospital hacia necesario su traslado a Medelln, en una ambulancia que costaba $1.000.000 por lo que les toc tomar el primer carro que consiguieron con $200.000 prestados.
El mismo doctor que le inform de su estado de invalidez le explic que su columna estaba partida en siete lugares y que tendra que quedarse en un proceso de recuperacin que dur mes y medio, tiempo durante el cual tuvieron que sostenerse con otros $400.000 (tambin prestados) que hicieron rendir para paales, comida transporte y otras necesidades.
Ellos pensaban volver, despus de la recuperacin, a vivir en la vereda pero la situacin de Julio no se los permiti. Les toc quedarse en Ituango en la habitacin que una prima generosamente les prest sin cobrarles, sin embargo tienen que pagar los servicios pblicos y procurar la comida para ellos y su pequeo hijo. El nio est en la guardera, la alcalda les suministra mercado y alguna gente generosa les regala plata,pero la situacin de esta familia es precaria. El cuarto de 4 X 4que les prestaron es pequeo, hace mucho calor y el acceso por escaleras no le permite ningn desplazamiento a Julio. Adems est infestado de roedores que destruyen los muebles, se comen el poco mercado y muerden a sus habitantes: al nio no le hacen nada porque l los siente y brinca, pero Julio dice Lina entre risas; pero Julio Julio tiene los pies ulcerados porque la insensibilidad de sus miembros inferiores no le permite reaccionar a la mordedura de los ratones. Su pap cuando viene a visitarlo se pone muy triste
En cualquier otro caso estaramos ante una tragedia, pero la actitud de Julio no nos deja ver las cosas as; vemos un ser humano extraordinario, lleno de una gran fuerza, con montones de amor para su esposa y su hijo, agradecido y feliz de sus amigos, con una entereza natural adornada con la alegra y la esperanza de sus palabras sencillas, sinceras. Por eso creemos que un ser as solo necesita un empujoncito, una pequea ayuda para encontrar un espacio en el que pueda cultivar y cosechar esas cualidades, un hogar en el que pueda compartir con su familia, una casa.
Hemos comprobado que ni la ms dolorosa realidad puede abatir un alma grande y un corazn noble. Sabemos que ante la adversidad los pueblos se fortalecen y se hacen generosos. El dolor de uno es el dolor de muchos, la necesidad de uno es la necesidad de una multitud. La solidaridad, deca Gioconda Belli, es la ternura de los pueblos.
Una vez ms, nos sentimos llamados a reivindicar la esperanza y la solidaridad. Por eso vamos a dar juntos algunos pasos con Julio y su familia. Vamos a caminar con ellos hacia una meta: vamos a construir una casa.
Julio Enrique Pantoja es un joven campesino de 23 aos, hombre de mirada vivaz y sonrisa fcil que denotan inteligencia y alegra.Viva y trabajaba en la vereda San Agustn de Leones cosechando maz y frijol. Jugaba futbol y le gustaba mucho, dice Lina su linda esposa de 18 aos, mientras l cuenta que como era el presidente de los pelaos en la vereda los invitaba a jugar c
on una pelota de palo o una vitoria bromea.
Julio estudi hasta primero, pero se sali porque le daba pesar del pap que tena que sostener solo a siete hermanitos y una hermanita especial, pues su esposa haba muerto durante un parto. Lina lo hizo hasta tercero donde se retir para ayudarle a la mam que tena 17 hijos. Hasta hace unos meses Julio reciba $16.000 diarios por su labor de recolector, que le alcanzaban para ayudar a alimentar a sus hermanitos, a su esposa y a su pequeo hijo Brotan Estiben que hoy tiene dos aos.
Un da se despert en la cama de un hospital; a su lado estaba un doctor que le dijo que iba a quedar en silla de ruedas, entonces empez a recordar que cinco das atrs mientras rozaba la maleza en sus labores del campo, un rbol le cay sobre el abdomen tendindolo de espalda en estado de inconsciencia. Ms o menos tres horas despus despert bajo el peso del rbol y empez a gritar desesperado hasta que su esposa y su hijo acudieron con un unos vecinos en su auxilio, rpidamente improvisaron una hamaca para trasladarlo al pueblo, lo que les tom 2 das de arduo camino. Cuando al fin llegaron, los recursos limitados del hospital hacia necesario su traslado a Medelln, en una ambulancia que costaba $1.000.000 por lo que les toc tomar el primer carro que consiguieron con $200.000 prestados.
El mismo doctor que le inform de su estado de invalidez le explic que su columna estaba partida en siete lugares y que tendra que quedarse en un proceso de recuperacin que dur mes y medio, tiempo durante el cual tuvieron que sostenerse con otros $400.000 (tambin prestados) que hicieron rendir para paales, comida transporte y otras necesidades.
Ellos pensaban volver, despus de la recuperacin, a vivir en la vereda pero la situacin de Julio no se los permiti. Les toc quedarse en Ituango en la habitacin que una prima generosamente les prest sin cobrarles, sin embargo tienen que pagar los servicios pblicos y procurar la comida para ellos y su pequeo hijo. El nio est en la guardera, la alcalda les suministra mercado y alguna gente generosa les regala plata,pero la situacin de esta familia es precaria. El cuarto de 4 X 4que les prestaron es pequeo, hace mucho calor y el acceso por escaleras no le permite ningn desplazamiento a Julio. Adems est infestado de roedores que destruyen los muebles, se comen el poco mercado y muerden a sus habitantes: al nio no le hacen nada porque l los siente y brinca, pero Julio dice Lina entre risas; pero Julio Julio tiene los pies ulcerados porque la insensibilidad de sus miembros inferiores no le permite reaccionar a la mordedura de los ratones. Su pap cuando viene a visitarlo se pone muy triste
En cualquier otro caso estaramos ante una tragedia, pero la actitud de Julio no nos deja ver las cosas as; vemos un ser humano extraordinario, lleno de una gran fuerza, con montones de amor para su esposa y su hijo, agradecido y feliz de sus amigos, con una entereza natural adornada con la alegra y la esperanza de sus palabras sencillas, sinceras. Por eso creemos que un ser as solo necesita un empujoncito, una pequea ayuda para encontrar un espacio en el que pueda cultivar y cosechar esas cualidades, un hogar en el que pueda compartir con su familia, una casa.
Hemos comprobado que ni la ms dolorosa realidad puede abatir un alma grande y un corazn noble. Sabemos que ante la adversidad los pueblos se fortalecen y se hacen generosos. El dolor de uno es el dolor de muchos, la necesidad de uno es la necesidad de una multitud. La solidaridad, deca Gioconda Belli, es la ternura de los pueblos.
Una vez ms, nos sentimos llamados a reivindicar la esperanza y la solidaridad. Por eso vamos a dar juntos algunos pasos con Julio y su familia. Vamos a caminar con ellos hacia una meta: vamos a construir una casa.
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